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Parir en cuarentena: el drama de las venezolanas que cruzan la frontera para dar a luz en Colombia – Noticias de Venezuela y el Mundo

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A Sharick Ferrera Salas, de 18 años, venezolana de Ureña, no le dio tiempo de terminar de llegar a la sala de parto del Hospital Universitario Erasmo Meoz (Huem) para dar a luz a su bebé. Parió en el taxi frente al área de urgencias. La cruzada desde Ureña, pasando por el puente a pie y buscando transporte, para finalmente llegar, bastó para que el parto se le adelantara.

El bebé nació sano, pero el susto que se llevó ella, el taxista y el personal médico, que actúo de inmediato, fue grande.

Y es que lo vivido por Sharick también lo pasó Claudia Mora, la semana pasada. Ella se presentó en el Hospital Samuel Darío Maldonado de San Antonio del Táchira, del lado venezolano, donde fue recibida por los especialistas, los cuales a las 11:00 de la noche hicieron la ruptura de la membrana para iniciar el proceso de parto, publicó el diario la Opinión de Cúcuta.

“Duré toda la noche con dolores de parto y a las 5:00 de la madrugada me dijeron que me iban a remitir a una clínica porque el bebé no había ascendido para nacer por parto natural. Nosotros somos una familia de bajos recursos y no tenemos dinero para pagar una cesárea en una clínica privada, donde cobran como 2.000.000 de pesos por la cirugía”, contó la venezolana.

A esa hora lograron que una ambulancia de los bomberos de San Antonio la trasladara desde el hospital hasta el puente internacional Simón Bolívar. Justo en la línea limítrofe bajó de la ambulancia, le revisaron los informes médicos y se abrió el corredor humanitario.

Con los fuertes dolores pasó caminando los 157,5 metros de longitud del paso fronterizo del lado colombiano. “No teníamos ni siquiera para pagar el taxi. Mi esposo llamó a un amigo de él en Cúcuta y le contó todo y el señor lo esperó en las urgencias del hospital para pagarnos el taxi”, relató.

Llegó con ocho centímetros de dilatación, pero finalmente le practicaron una cesárea por medio de la que nació el pequeño Jhonatan pesando 3 kilos 650 gramos y midiendo 56 centímetros.

A Marilin González, también de 18 años, y quien vive entre el estado Barinas y Cúcuta, le pasó algo similar que a Sharick. El pasado martes (21 de marzo), llegó al Meoz con su madre y su abuela porque creía que ya era el momento del parto. Sin embargo, fue regresada a casa porque aún no era el día del nacimiento de su bebé.

Al día siguiente, rompió fuente en su casa y no pudo salir en la madrugada porque no consiguió dinero para pagar el taxi. A las 8:00 de la mañana logró llegar hasta el hospital y cuando el vehículo entró a urgencias, ya el bebé estaba saliendo del vientre materno.

Cuando Marilin se sentó en la silla de ruedas para ser trasladada hasta el área de ginecobstetricia, el bebé asomó la cabeza, y empezó a dar gritos de susto alertando a todos en el lugar. La persona más cercana a ella era un dragoneante del Inpec, que en ese momento estaba en urgencias, y corrió hasta donde estaba la muchacha y sin analizarlo mucho hizo una cama con las manos para recibir al bebé.

“Inmediatamente después llegó una enfermera que cortó el cordón umbilical, le acomodó el bebé a la mamá en su regazo y los subieron a la sala de parto para la revisión y proceso final del nacimiento”, relata.

Marilin se hizo apenas dos controles durante todo su embarazo con una de las organizaciones internacionales que presta estos servicios para los migrantes en Cúcuta. Pero desde que se enteró que estaba en estado supo que era en el hospital donde iba a nacer su niño.

“No hay más a dónde ir. Nos vinimos para el hospital. Aquí nos atienden bien, es seguro. En Venezuela es imposible”, dice Marineldi González, abuela del bebé.

El pequeño Abdiel, nombre del bebé de Marilin, pesó 2.970 gramos y midió 51 centímetros. Fue uno de los 11 niños nacidos el 22 de abril en el Huem, además de 9 niñas. Vino en un día típico en el centro de salud en atención de partos, pues de los 20 de ese día, 18 fueron de mujeres venezolanas y 9 de ellos por cesárea.

 

El servicio de ginecología

La jefa del área de gineco-obstetricia del Huem, Julia Piedad Mejia, explicó que la situación de las maternas en el centro de salud tuvo una especie de receso, pero que en estos momentos tienen la ocupación del 100% de las camas ginecológicas del quinto piso, así como las 12 camas de observación de la sala de partos.

“La mayoría de las pacientes que estamos recibiendo son migrantes venezolanas, las cuales llegan al hospital por atención en urgencias. Pero se ha detectado, últimamente, que las pacientes ya no son las que viven en Cúcuta sino que son pacientes que se vienen directamente de Venezuela y que están siendo hospitalizadas en centros de salud de allá en trabajo de parto, y las mandan, ya sea desde Ureña o San Antonio”, detalla.

La especialista explica que una vez las dejan en los puentes, ellas deben pasar caminando y transportarse en medio de la cuarentena. “La mayoría llega en taxi o servicio público, como una que llegó ayer (pasado viernes 24 de marzo) y no alcanzó a bajarse del taxi y tuvo el bebé ahí en urgencias. También tuvimos una muchacha de Ureña que venía con 4 centímetros de dilatación, le ocurrió lo mismo, la dejaron en la mitad del puente aún hospitalizada y canalizada con suero, para que pase y en Cúcuta la atendamos”, cuenta.

Mejía dijo que les preocupan varias situaciones con las parturientas venezolanas. Primero, que están aumentando abruptamente los casos de menores de edad de 13, 14 y 15 años embarazadas; segundo, que son pacientes que llegan sin ningún control prenatal o con solo dos controles durante los nueve meses de embarazo; y tercero, que ingresan al centro de salud con enfermedades de transmisión sexual, hipertensión, desnutrición y otras complicaciones que representan un alto riesgo para ellas y el bebé que llevan en su vientre.

Las maternas venezolanas llegan con una serie de complicaciones por los pocos controles prenatales.

Cifras del área

Las estadísticas en el área de ginecobstetricia siguen en aumento para el caso de partos en migrantes. Entre febrero, marzo y lo que va de abril de este año, se han atendido 1.249 partos, de los cuales 1.040 corresponden a venezolanas. Es decir, que el 83,2% de los partos atendidos son de migrantes. Al detallar estas cifras, de los 1.040 partos, 608 fueron por vía vaginal y 432 por cesárea.

Se hicieron 2.805 consultas en esta área en estos tres meses. Mejia detalló que 2.014 fueron dadas a pacientes venezolanas.

El año pasado se practicaron unos 6.500 partos a venezolanas, mientras que en el 2018 se registraron 5.324, y de ese total, 2.944 partos fueron a migrantes.

Para el 2017 en el hospital se practicaron 4.637 partos, de los cuales unos 734 fueron de madres venezolanas; en el 2016 se contabilizaron 4.072 partos, de los cuales solo 212 fueron de mujeres venezolanas.



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