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Rafael Quiroz, a ND: El aumento de la gasolina debe ser gradual; si no, se puede «encender la pradera»

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El aumento de la gasolina debe realizarse de manera gradual, con sectores del parque automotor segregados, para que así la población lo vaya asimilando con calma y se evite una implosión social que puede ser “muy segura”. Así lo considera el economista petrolero Rafael Quiroz.


“Si esa programación de aumento se hace por sectores, y además está precedido por una campaña publicitaria de promoción bien diseñada de modo de informar el aumento, que siembre consciencia de por qué es necesario (…) entonces la gente va a asimilarlo mejor. Y si aparte el gobierno dice cuál va a ser el destino final de esos recursos que se van a recaudar producto de la venta de la gasolina y en qué se va a gastar, no ocurrirá una implosión”, sostuvo, entrevistado por ND.

No obstante, señala que la decisión de ajustar el costo de la gasolina se pudiera estar tomando en un momento “nada aconsejable ni propicio”.

“No se trata de apagar la candela o el fuego precisamente con gasolina, a propósito del aumento, porque eso podría ser una chispa que encienda la pradera, en palabras de Mao Tse Tung, que vaya a traernos consecuencias políticas”, alertó.

Pregunta.- ¿Es posible un nuevo ‘Caracazo’ con el aumento de la gasolina?

Respuesta.- Pudiera estarse tomando la decisión de aumentar el precio de la gasolina, diría yo, en el momento nada aconsejable ni propicio. No se trata de apagar la candela o el fuego precisamente con gasolina, a propósito del aumento, porque eso podría ser una chispa que encienda la pradera, en palabras de Mao Tse Tung, que vaya a traernos consecuencias políticas.

-Si ejecutan su aumento por sectores en todo lo que es el parque automotor, puede que no ocurra. Primero, aumentar gradualmente al transporte privado y de uso oficial, 10% cada siete días hasta llegar a 10 semanas y establecer el precio meta; luego el sector de transporte público, ahí tienen que tomarse unas 10 semanas más para aumentar y que la población vaya asimilando eso con más calma; y como tercero y último, el transporte pesado, de carga, alimentos, mudanzas.

-Pero si no se sabe manejar el aumento, sí habrá implosión. Si esa programación de aumento se hace por sectores, y además está precedido por una campaña publicitaria de promoción bien diseñada de modo de informar el aumento, que siembre consciencia de por qué es necesario (…) entonces la gente va a asimilarlo mejor y si aparte el gobierno dice cuál va a ser el destino final de esos recursos que se van a recaudar producto de la venta de la gasolina, en qué se va a gastar, no ocurrirá una implosión.

-Si no lo saben anunciar, planificar e instrumentar ese aumento, sí puede causarlo. Y es que no se necesitan muchos meses para crear una campaña. Yo hago esa promoción en uno o dos días, porque tampoco hay que ir a la NASA a comprender la nomenclatura. Con una pequeña campaña, con 8 o 10 días, pueden hacerlo y por sectores también.

-Todo depende del riesgo político que quiera asumir el gobierno. Y lo que sí puede estar seguro es que un aumento en la gasolina puede traer o representar el detonante que encienda la llamarada de una implosión social. La situación es peor que en 1989. Hay escasez de servicios eléctricos, de gas, de agua, de comida, de todo. ¿De qué es lo que no hay escasez? Lo único que falta es que haya escasez de sal.

P.- ¿Cree que vaya a haber aceptación del nuevo precio por parte de los ciudadanos?

R.- Sí creo que estén conscientes, por eso requiere una campaña corta. Lo que no creo es que estén preparados, que es otra cosa. Porque aquí hay gente con dos meses sin trabajar, que no tienen ningún ingreso; hay gente que han botado por cierre de empresas; la economía está paralizada, hay un estancamiento en el crecimiento económico, ya empiezan a escasear los alimentos traídos del campo porque no pueden transportarse los vehículos que traen los sembradíos o lo que se cultiva. Entonces, la situación no está para bollos.

Gasolina a cuentagotas

Quiroz aprovechó para referirse a la gasolina iraní que importó el gobierno de Nicolás Maduro. Dijo que se está entregando a cuentagotas y no pronosticó más de un mes de distribución porque es poco para lo que requiere el parque automotor venezolano.

“Son 1,5 millones de barriles de gasolina, que a 100 mil barriles diarios son 15 días y a 50 mil, máximo dura 30 días. Eso es solamente para remediar la coyuntura, algo puntual, circunstancial”, criticó.

Y añadió: “Es prácticamente, para decirlo en términos analógicos, como si al paciente que está al borde de la muerte producto de reumatismos, se le vaya a poner paños de agua tibia. Con eso no sacamos nada”.

En tal sentido, se le preguntó si cree que Maduro siga importando gasolina iraní. Aseguró que sí, y no solo de ese país, sino de cualquiera porque los mercados están “atiborrados” y hay combustible por todas partes, pues los inventarios están abarrotados.

El problema, dice, no es dónde encontrarlo, “sino con qué pagarlo, y por supuesto, poder trasladarlo”. Aunque precisó que “la gran mayoría” de las compañías no quieren relacionarse con Venezuela por temor a las sanciones de EEUU.

“Cualquier refinería o país petrolero podría ofrecerle gasolina a Maduro y no todos obedecen a lo que dice EEUU. Se trata de encontrar compañías que nos faciliten el transporte porque están mal vistas por el gobierno norteamericano. Algunos sí lo hacen, porque no tienen intereses o lazos comerciales, pero la gran mayoría no se atreve a transportar para Venezuela”, comentó.

Y además, sumó un tercer problema: el aseguramiento. “Ahí no se mueve una gota si no es con seguro y reaseguro. La tripulación de los buques no se atreven a mover el barco, pues sino le suspenden la licencia”.

Así pues, alertó que si el gobierno de Maduro no consigue la forma de abastecer a la población, “vaya a usted a saber qué pueda pasar. Yo no sabría decirlo”.

Nuevo precio

P.- ¿A cuánto cree usted que Maduro establecerá el nuevo precio?

R.- Manejamos información de que Pdvsa está haciendo estudios para colocar el precio y entiendo que están estudiando para establecerlo entre 0,30 y 0,60 dólares cada litro.

-No puedo asegurarlo ni desmentirlo, pero en todo caso, si la colocan el 0,30 es un precio razonable. Es un precio que podría tener sentido tomando en cuenta la cadena de costos de la gasolina en estos momentos, que se trata de costos de importación y de transporte, es decir, los fletes, y Pdvsa no está en este momento para seguir asumiendo subsidios, sobre todo que son regresivos.

-Yo creo que con 30 centavos podría entenderse, sobre todo porque lo importante es que el gobierno pueda establecer los diferentes sectores del parque automotor venezolano y cómo debería implementarse ese ajuste de la gasolina, porque debería hacerlo basado en un programa, pero con cierta parsimonia en forma consecuente y no de un todo.

P.- ¿Cuál es el precio internacional de la gasolina?

R.- Para hablar del precio internacional tenemos que escoger entre 5, 8 o 10 países el precio, de esos que por supuesto, van a ser promediados.

-Los precios varían. Es cuestión de escoger entre ellos y sacar el promedio de la gasolina.

-Ahora bien, no hay un precio internacional solo que podamos decir. El precio como categoría no existe. Se habla de precios internacionales, pero no hay uno solo.

P.- ¿Cuánto es el subsidio que da Pdvsa a los que tienen carros?

R.- Lo que Pdvsa ha gastado en años anteriores por concepto de producir gasolina le ha salido al gobierno en alrededor de 12 mil millones de dólares.

-Por eso es importante el aumento. Nadie está en desacuerdo con el aumento como tal, lo que está llamando la atención no es que lo aumente por aumentarlo; es necesario aumentarlo. La discusión está en la formalidad. De qué forma. En qué estilo. De qué manera va a instrumentar ese aumento. Él trata de aumentarlo, pero él tiene que cuidar la formalidad, cuidar los estilos y eso es un problema de este gobierno, que no guarda formalidades ni cuida los protocolos.

Comisión con gente experimentada

El economista recordó que Maduro anunció hace unos días la creación de una comisión evaluadora que entre sus tareas tenía proponer el nuevo costo del litro de combustible, y alertó que sería un fracaso más si no está conformada por personas con verdadera experiencia.

“Nicolás Maduro afirmó que iba a conformar un equipo de consulta para evaluar el nuevo precio de la gasolina. El problema fue que no dio nombres y vale la pena saber quiénes son esas personas que formarán parte de esa comisión, porque si la van a integrar criminólogos, geógrafos, psiquiatras, abogados… Yo no veo ganancias a esa comisión”, dijo.

“Esa comisión debe estar conformada por gente de altos quilates de cierta experiencia en el tema de los hidrocarburos, gente conocedora del mercado interno, gente bastante relacionada y que conozca la cadena de valor del precio de la gasolina y que sepa de la importación de gasolina, con costos de fletes, entre otras cosas. Es gente que conozca de ello, porque si no, eso va a ser un fracaso más”, acotó.

Servicios públicos

A Quiroz también se le consultó si era una buena idea subir el costo de los servicios públicos, muchos de ellos que no son cobrados, y respondió con un rotundo “no”.

P.- ¿Es hora de subir los precios de los servicios?

R.- Por supuesto que no. Es el momento menos propicio porque el país está paralizado. La economía está suspendida. La gente está en sus casas, gente sin empleo y los que tienen empleo, no han tenido remuneración. No es que no se comprenda. Yo comprendo el interés del sector público de ajustar tarifas de servicios, pero es el momento menos propicio porque cualquier chispa enciende la pradera y no puedes en un momento de crisis política, ingobernabilidad, crisis económica y social; aplicarle una medicina fuerte como es el aumento de las tarifas de los servicios públicos. Eso es buscar más problemas.

P.- ¿El agua, la electricidad, y los demás servicios deberían ser pagados a precios internacionales?

R.- No propiamente a precios internacionales, sino precios razonables, porque los internacionales están desmedidos, jugando en torno de la maximización de la ganancia del empresario externo.

Pero sí un ajuste razonable, con cierta racionalidad y equidad. Es distinto. No tenemos por qué guiarnos por los demás, no tenemos por qué imitar. No todo lo que les interesa a los demás países, nos interesa a nosotros.

Se trata simplemente de administrar realidades, de hacer política de ajustes públicos, de presupuesto nacional, de tarifas razonables, racionales y con lógica para el bolsillo del venezolano.

P.- ¿Y qué hace falta para eso?

R.- Para eso, Venezuela necesita algo que al gobierno no le gusta, que es dialogar, hablar con diferentes sectores de la vida nacional, incluyendo políticos, empresariado, sindicatos; pero este gobierno es el menos dado a la conversación y a la negociación, porque considera que si habla con el adversario, está entregando la revolución y consideran que hablar con algunos sectores de la oposición, es hablar con Donald Trump.

Entonces, bajo esos prejuicios, el gobierno no tiene la mesa cernida para un diálogo, además, ha perdido mucha credibilidad en eso. Nadie quiere ni cree en el diálogo del gobierno, porque empiezan a hablar contigo, y al final, terminas en el mismo sitio porque echan para atrás todo.

@jherreraprensa





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