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El título debería ser: Venezuela, la intervención facilitada

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Joaquín Villalobos escribió en El País de Madrid, el pasado 23 de julio, un artículo donde comenta el libro titulado Venezuela, la intervención consentida, bajo el seudónimo Diego Maldonado. El libro abunda en anécdotas, datos, cifras, evidencias, hechos y testimonios acerca de la forma en que Hugo Chávez y sus cómplices fueron articulando el saqueo que ha sufrido Venezuela de manos de una especie de sanguijuela llamada Cuba, adosada al cuerpo venezolano. Hay quienes vieron en Chávez un hombre de ideas avanzadas, cuando en realidad era un hombre osado, capaz de cualquier cosa para mantenerse en el poder, al costo que fuese, inclusive el de su propia vida, como se comprobó cuando a sabiendas que estaba gravemente enfermo de un cáncer insistió en ser candidato presidencial.

Chávez articuló un trabajo para ocupar y saquear su propio país por parte de una las dictaduras más sanguinarias y longevas que ha conocido el mundo moderno, encabezada por los hermanos Castro Ruz, Fidel y Raúl.

La expoliación de Venezuela se hizo de varias maneras y entre las más visibles destacan el suministro de petróleo a razón de más de 100.000 barriles diarios al régimen de La Habana, a precios subsidiados, para que consumiendo internamente apenas 80.000 barriles diarios, la diferencia fuese exportada por Cuba y así obtener las divisas que la venta de caña y el alquiler de seres humanos, no le proveen. Otra modalidad fue la de los llamados médicos, la gran mayoría de ellos prácticos, con formación elemental, pagados como si se tratase de graduados en las Escuelas de Medicina de la Universidad de Harvard u Oxford, dos de los centros donde se preparan los mejores médicos del mundo. A razón de US$ 5.000 mensuales nos costó a los venezolanos el internacionalismo proletario de los cubanos.

Pero la historia de la invasión cubana es mucho más larga y compleja, como lo explica el libro. Chávez admitió y permitió que el servicio secreto cubano penetrara todas las capas de la Administración Pública, con énfasis en la Fuerza Armada Nacional, donde esos agentes tenían su asiento principal. Ya enfermo, Chávez entregó su suerte a la medicina cubana buscando su cura, la cual lamentablemente no encontró. En lo que sí coinciden los especialistas es que la primera operación del rabdomiosarcoma que padecía nunca debió ser hecha por la naturaleza de ese tipo de tumor.

Pero el título del libro es errado. La intervención a Venezuela por parte de Cuba no ha sido consentida, sino más bien rechazada por el pueblo venezolano, quien no ve con buenos ojos la injerencia de la dictadura habanera en Venezuela.

Ya en 1959 cuando Fidel visitó Caracas buscando que Venezuela le donara petróleo, Rómulo Betancourt, entonces presidente electo, le dijo que el petróleo venezolano no se regalaba. El libro pudo haberse titulado, Venezuela, la intervención facilitada. Sí, facilitada por Hugo Chávez y un clan militar-cívico que tomó a Venezuela como un botín de guerra no solamente para asaltarla sino también para permitir que un país que siempre ha vivido de otro como Cuba, haya intervenido groseramente en Venezuela. Quienes tuvimos la oportunidad de visitar Cuba en los años ochenta pudimos apreciar el vasallaje de su dirigencia a los soviéticos, el mismo que hoy ellos ejercen contra Venezuela.



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