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Educación y Covid ¿El Inició a clase? ¿Que esta en juego? – Noticias de Venezuela y el Mundo

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Por Omar Villalba

Agosto se fue. Se deslizó en silencio, como la seda, dejándoles a mucho un sabor agridulce en los labios. Durante un buen rato los representantes tuvieron algo de paz mental —eso si consideramos que tan preciado bien se pueda alcanzar en medio de este encierro—, pero ahora ese momento de claridad está por llegar a su fin. Como un heraldo de momentos difíciles, la posibilidad de regresar a clases está haciendo acto de presencia.

No me malentiendan, no estoy en contra de la educación. Sé que sin educación el futuro será más oscuro. Pero, admitámoslo, el último periodo escolar fue estresante. Padres, madres, profesores  y alumnos tuvieron que hacerle frente a nuevas ideas, metodologías, medios de trabajo, procedimientos y nuevas herramientas. No fue fácil seguir la marcha a una canción realmente compleja. Aun así, logramos capear esa tormenta y llegar a buen puerto.

Bien, este fenómeno. Esta tormenta perfecta, por ley, está a punto de repetirse. El gobierno lanzado al ruedo la idea de que podríamos volver a clases. Esta vez bajo un modelo hibrido. Algo así como a mitad de camino entre los virtual y lo presencial. Hasta ahora la categoría es semipresencial. Algunos especulan que serán una semana de clases  y la siguiente de cuarentena. Que probablemente las aulas serán divididas para que los muchachos puedan estar en ellas con una sana distancia. Al parecer, la intención es que se reanuden las actividades a todos los niveles. Desde primaria hasta el universitario. Aunque este último tiene cierto inconveniente por la autonomía de las universidades.

Al parecer el gobierno piensa plantear una consulta. Hasta donde sé, a nivel universitario se está consultando la posibilidad de volver con un sistema hibrido o fortalecer lo ON LINE. Según algunos titulares que están rodando en las redes, el gobierno ha mandado a mejorar la capacidad de CANTV y ABBA.

Ahora bien, hasta aquí todo suena bien ¿cierto? Bueno, bien dentro de lo que cabe. No se estrés. Lo cierto es que no todo está bien con la idea de volver. Las condiciones no están dadas, y para ser sinceros, son más los problemas que generará que aquellos capaces de resolver.

Un ejemplo de ello es el espacio ¿Cómo harán las escuelas con los cursos que sean numerosos? ¿Entraran en un salón 30 alumnos dejando un pupitre de por medio? Supongo que alguien dirá que se pueden crear varias sección, entonces ¿Le dará tiempo a los maestros encargarse de más de una sección tomando en cuenta que existe la posibilidades que las clases sean cada siete días? Y, ya que tocamos ese tema, me pregunto ¿Qué hay de la calidad del contenido? ¿Podrán los chamos completar los contenidos tomando en cuenta ese tiempo intermitente?  Yo no apostaría por ello.

Siguiendo con las suposiciones, podríamos decir que la semana en casa los profesores completaran con educación a distancia. ¿Está la red informática de Venezuela en condiciones para la demanda que vendrá? Sé que el gobierno ordenó que se instalará Abba y otras formas de facilitar internet a ciertas instituciones educativa, pero ¿Es eso posible? Y, en caso de que lo hagan ¿Podrán proteger esos equipos del hampa? De nuevo yo no jugaría esos números.

Dejemos las aulas y lo administrativos. Vámonos a la mejor parte y momento de la vida escolar: el recreo. Sí, señores, este escenario nos genera muchas interrogantes si tomamos en cuenta lo que implica la nueva normalidad. ¿Cómo controlaremos el contacto entre los estudiantes durante este momento? ¿Segregaremos a los estudiantes en áreas? O ¿Tal distribuir el recreo durante toda la jornada? Sí, suena bien, pero aun así tendríamos que vigilar las interacciones. ¿Tendrás los planteles educativo personal suficiente para hacer esa tarea? ¿Estarán de acuerdo los profesores? Yo creo que no. por otro lado, si segregamos, vigilamos y distribuimos los recreos ¿Creen ustedes que eso tendrá un impacto positivo en la psiquis de los estudiantes? De nuevo, yo no me jugaría esa barajita.

Pero dejemos de lado esos menesteres y pensemos en lo que necesitamos para volver a clases. Y no, no voy a hablar de la lista de útiles o de los uniformes. Yo me refiero a los medios necesarios para andar por la calle en plena nueva normalidad. Sí, estoy hablando de tapabocas, guantes y máscaras ¿son fáciles de conseguir por todo el mundo? Sí, supongo que no se han preguntado eso. ¿Qué hay de lavarse las manos? ¿Tendrán los planteles la posibilidades colocar dispensadores con gel y alcohol para matar el virus? Yo dudo que todos los planteles —hasta los privados— puedan hacer ese gasto y esfuerzo. Pero hay algo mucho más importante que todo esto. Una variable imprescindible para combatir el coronavirus: agua limpia.

Todos hemos sufrido el problema de agua. Hay partes de Caracas, Miranda y otros alrededores donde el servicio es intermitente. Hay gente no tiene agua una vez a la cuaresma. Y antes de toda esta crisis, era harto conocido que muchas escuelas públicas carecían de este servicio. Ahora me pregunto ¿Cómo será el panorama para esas escuelas, su personal y estudiantes si no tienen agua? creo que será oscuro como una noche sin estrellas.

Alejémonos del problema… sí, salgamos del colegio y pensemos a nivel macro. Los servicios públicos no transitan por su mejor momento. No hay agua, tampoco hay energía eléctrica, y el transporte tampoco está transitando su mejor momento. Tomando en cuenta esos obstáculos, ¿Cómo creen el gobierno que los chamos irán a clases sin no hay gasolina, no tienen agua para asearse, no han comido? ¿Qué posibilidad tendrá un chamo, un representante y un profesor que se enfrenta a esta falla en los servicios y luego tendrá que hacerle frente a los transportes públicos que, seguro serán focos de infecciones?

Como ustedes pueden ver, si tomamos en cuenta todos estos escenarios, la idea no parece tan buena. Y, lo cierto es que no lo es. La propuesta del gobierno no está bien pensada, meditada o trabajada. Estamos, de nuevo, frente a la implementación de la Doctrina Eudomar Santos —Sí, ya transcendió la naturaleza filosófica para volverse algo dogmático— del: “como vaya viniendo, vamos viendo”. Es obvio que el gobierno está dando palazos a los ciego, para dar la sensación de normalidad. De que se puede seguir adelante a pesar de esta crisis.

Y, aunque parezca incoherente, se puede seguir adelante con nuestras vidas, pero para hacerlo, debemos estudiarlo, pensarlo bien. Lo primero que debemos considerar y recordar a gobierno, es que la nueva normalidad implica una nueva forma de educar y pensar. Una educación en valores ciudadanos, que deben tender al autocontrol, la disciplina, para mantener y perseverar en los protocolos necesarios. Hay muchas cosas que cambiar y no sé si el gobierno esté dispuesto a hacer dichos cambios.

Aun así, debemos hacer de tripas corazón y dar esta lucha, porque una pelea por el futuro. ¿Qué debería hacer el gobierno? Antes de lanzar a todo su personal a esta aventura, deberían realizar curso, talleres o algo parecido para mentalizar y preparar a su personal. Tal vez estudiar la situación con base en las observaciones y aportes que realice el personal. Eso sin tomar en cuenta que deben mejorar la situación del gremio educativo. Porque, si les van a pedir que arriesguen sus vidas, deberían darles unos incentivos que justifiquen el sacrificio.

También hay que rescatar proyectos como el de la canaimita, esta herramienta ahora es que hace falta. Tanto los pequeños ordenadores, como las Tablet. No conforme con ello, es necesario mejorar la infraestructura tecnológica. Mejorar Aba y CANTV, con la velocidad de conexión que tenemos y la falta de equipos, es poco probable que el modelo semipresencial tenga futuro.

Por último, creo que lo mejor sería que el gobierno se tomará un tiempo para pensar cómo abordar el problema. Considerando todo lo expuesto, todos los problemas que hemos planteado como interrogantes, creemos que volver a clases en estas condiciones puede ser un error. Y, en este momento de la historia no podemos permitirnos cometer un error. El mínimo desliz podría significar la diferencia entre la vida y la muerte. Es mejor hacerle caso al refranero popular y aplicar la de: Es mejor prevenir, que lamentar.

@OmarVillalbaG

@ObservatirioVec



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