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Apple lanza un producto que «no tiene rival»: conoce todo sobre el iMac 2021 – Medio de comunicación para la comunidad de Habla Hispana

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El M1 ha sido una revolución. Seis meses después de su debut, el primer chip de Apple para el Mac sigue sorprendiendo a todo el mundo tanto por su rendimiento como por su eficiencia energética. Lo experimentamos con el MacBook Pro, el MacBook Air, el Mac mini y, ahora, también lo hemos hecho con el nuevo iMac 2021, que en esta renovada versión da la bienvenida al elogiado procesador de Apple, reseñó Hipertextual.

En el caso del iMac, eso sí, Apple ha hecho mucho más que montar el citado procesador en el interior de la máquina. El nuevo iMac 2021 es también un punto de inflexión para el Mac, pues establece una nueva identidad visual que probablemente se propague por todo el catálogo de la marca en los próximos meses. Encontramos un amplio abanico de colores, un chasis súper esbelto y unas líneas parecidas a las que vimos por primera vez en el iPad Pro (2018).

Este nuevo modelo, además, supone el mayor paso hacia delante que el iMac ha dado en aproximadamente una década. Y, de nuevo, no solo hablo del procesador –que es mucho más potente que el modelo de Intel presente en los modelos anteriores–. También me refiero a los muchos cambios que encontramos en el plano estético, que hacen de este producto en uno súper atractivo.

El nuevo iMac, por lo tanto, no es cosa menor. Dicho de otra manera: es cosa mayor. Pero, ¿qué tal se comporta en el día a día? ¿Cómo es el nuevo diseño en persona? ¿Merece la pena comprarlo?

¿Qué tal se comporta el nuevo iMac?

El nuevo iMac 2021, como mencioné algunas líneas más arriba, tiene un procesador M1. Este chip, recordemos, es el primero que Apple ha diseñado para el Mac utilizando las tecnologías de ARM. Es decir: utiliza una arquitectura completamente diferente a la que encontramos en los procesadores de Intel que Apple solía incorporar en sus ordenadores.

En el interior del SoC M1 encontramos, en primer lugar, una CPU de ocho núcleos. Cuatro de ellos, los de bajo consumo, se encargan de procesar la mayoría de las tareas básicas que realizamos con un ordenador. Los cuatro núcleos restantes, de alto rendimiento, solo entran en funcionamiento cuando el ordenador está sometido a una elevada carga de trabajo.

Un ejemplo práctico: si estás editando un documento en Pages o Word, el ordenador probablemente recurra a los núcleos de bajo consumo, cuyo rendimiento es más que suficiente. En cambio, si exportas un vídeo en resolución 4K con Adobe Premiere Pro, es probable que también entren en funcionamiento los cores de alto rendimiento.

Lo interesante de esta CPU, no obstante, no está solo en cómo los núcleos están divididos. La clave está en su arquitectura interna y en el sorprendente rendimiento que son capaces de entregar manteniendo una excelente eficiencia energética. Para poner todo esto en perspectiva, hemos realizado algunos benchmarks que nos permiten comparar el rendimiento de esta máquina con el de otras.

En primer lugar, esta es la puntuación que obtiene el iMac con procesador M1 comparado con el iMac de entrada al que sucede y con el MacBook Pro de 16 pulgadas más potente (con un Core i9-9980HK) en Geekbench 5:

Como se puede observar, el iMac más económico supera al MacBook Pro más poderoso hasta la fecha en una prueba como Geekbench 5. Dicho MacBook, por cierto, cuesta más del doble que el iMac de entrada. Comparado con el iMac de entrada previo, el resultado es aún más sorprendente. El nuevo iMac obtiene el doble de puntuación que el ordenador al que sucede.

También hemos sometido al iMac 2021 a la prueba Cinebench R23, bastante exigente desde el punto de vista técnico. La experiencia ha sido igualmente excelente. En pruebas mononúcleo, el iMac llega a superar al MacBook Pro de 16 pulgadas con el procesador Intel Core i9-9880H –el segundo más potente con el que se puede adquirir este ordenador–. En pruebas multinúcleo sí queda por detrás de dicho equipo, pero la cercanía entre ambas máquinas es bastante sorprendente. Insisto: el MacBook Pro con el procesador Core i9 cuesta más del doble que este iMac.

Todas estas buenas cifras también son perceptibles en la vida real. Editando múltiples imágenes en formato RAW usando Adobe Lightroom, la experiencia ha sido siempre súper buena. El equipo mueve con soltura toda la galería incluso después de aplicar numerosas correcciones sobre todas las imágenes que la componen. La versión de Adobe Lightroom CC que hemos usado, por cierto, es la adaptada al chip Apple Silicon.

Para encontrar el límite de la máquina, no obstante, decidimos ir un paso más allá. Empezamos a editar un vídeo en resolución 4K usando la versión beta de Adobe Premiere Pro (adaptada al Apple Silicon). Importamos materiales procedentes de una Sony A7S III, una cámara profesional. Casi la mitad de los clips eran vídeos en 4K a 120 FPS (con un bitrate de 280 Mbps), mientras que el resto eran 4K a 24 FPS (un bitrate de 100 Mbps). Es decir: utilizamos materiales pesados que requieren bastante capacidad de procesamiento para poder aplicar cualquier corrección.

En este test de estrés, la experiencia con el iMac ha sido razonablemente buena. Evidentemente, hubo momentos en los que, tras aplicar diversas correcciones o efectos, la reproducción del vídeo se ralentizaba un poco o decaía levemente su resolución, pero la máquina no llegó a colapsar en ningún momento. Es decir: era posible trabajar con el equipo pese a esa caída de FPS o resolución.

En este último experimento debemos tener en cuenta dos cosas:

  • En primer lugar, que Premiere Pro no está adaptado al chip Apple Silicon. Nosotros utilizamos la versión beta que sí lo está pero, como su propio nombre indica, se encuentra todavía en desarrollo. Por lo tanto, es posible que, en el futuro, el rendimiento de Adobe Premiere sea aún mejor en esta máquina.
  • Por otro lado, no debemos perder de vista que este iMac es el modelo de entrada. Es decir: hemos sometido al iMac de entrada a una tarea para la que habitualmente se utilizan ordenadores de una gama superior. Y, aun así, el nuevo ordenador de Apple ha sido capaz de cumplir con su cometido.

También debemos sumar a esta ecuación otros elementos presentes en el chip M1 que enriquecen la experiencia de uso de este iMac en otros planos. Por ejemplo:

  • La webcam, que tiene una resolución Full HD, recurre al ISP (procesador de señales de imágenes) para enriquecer detalles como el tono de la piel, el equilibrio de las luces, etc. El salto respecto a otros Mac es sustancial en este sentido.
  • El enclave seguro, presente también en este chip, gestiona todo lo relacionado con la seguridad del equipo (datos biométricos, claves de cifrado, etc.). De esta forma, los datos almacenados en la máquina están protegidos ante posibles ataques.
  • La NPU, enfocada en tareas de inteligencia artificial, permite a los desarrolladores implementar algoritmos de esta clase para elevar la experiencia de sus aplicaciones. Todavía no se le saca mucho partido en los Mac, pero, probablemente, la cosa cambie en unos años. Y este iMac, cuando llegue ese momento, estará preparado para dar la talla.

Como explicamos en su día, los ordenadores con el procesador M1 utilizan una capa traductora, denominada Rosetta 2, que permite ejecutar aplicaciones programadas originalmente para ordenadores con Intel. La experiencia es realmente buena. Y eso es sorprendente, pues todo lo que implique traducir o emular software tiene muchas posibilidades de salir mal, ya sea por bugs o por caídas de rendimiento. Sin embargo, nada de eso ocurre en este caso. Todo funciona como si estuvieras con un Mac con procesador Intel.

Evidentemente, las aplicaciones que utilizan sobre Rosetta 2 no llegan a sacar el máximo partido al procesador M1 de este iMac. Pero, mientras los desarrolladores terminan de adaptar sus aplicaciones a la nueva arquitectura, esta capa traductora se encarga de hacer la transición prácticamente invisible.

De este iMac, como también mencionamos tras probar los Mac mini y MacBook Pro con procesador M1, es importante indicar la poca intervención de los ventiladores, así como el escaso calor generado por la máquina. Salvo que realices tareas súper exigentes (como exportar un vídeo en 4K utilizando Adobe Premiere Pro), la máquina permanece fría y en silencio.

Fuente: Hipertextual



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