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De las negociaciones en México se puede esperar poco

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Desde el año 2016, representantes del chavismo y de la oposición se sientan alrededor de una misma mesa, para buscar soluciones a la crisis que atraviesa Venezuela, cuya economía sufre una de las más largas hiperinflación de todos los tiempo, y según datos aportados por el Fondo Monetario Internacional, este problema suma tres años y nueve meses, lo que se convierte en la segunda más larga de la historia.

Este sería el cuarto intento de políticos venezolanos en conversaciones que puedan beneficiar al país, y en el que están cifradas muchas esperanzas, pues en ninguno de los encuentros anteriores se tuvo éxito, estos fueron en Caracas, con la mediación de El Vaticano; Santo Domingo, con el aval de Chile, México y República Dominicana; y los que se realizaron en Oslo y Barbados, con la facilitación del Reino de Noruega.

En estas nuevas conversaciones, que tienen su sede en Ciudad de México, tanto el chavismo como la oposición irán con un objetivo diferente: el oficialismo busca que se levanten las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, y la oposición impulsa un adelanto de elecciones presidenciales, previstas para 2024.

Expertos consultados por la Voz de América infieren que este sería un paso necesario, pero no traerá resultados a corto plazo.

«Lo que se puede esperar, lamentablemente, es poco, porque gobierno y oposición están en una posición totalmente asimétrica. El gobierno controla instituciones, controla territorio, controla el poder y la oposición está en una posición donde, lo que quiere, es competir electoralmente para desplazarlo del poder», afirma Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello.

Una encuesta elaborada por este centro reveló que el 32 por ciento de la población es optimista y confía que estas conversaciones puedan vislumbrar un cambio. «El problema es que hoy el gobierno tiene una situación de relativa estabilidad y eso hace que negociar el poder no sea atractivo», sugiere Alarcón.

Aunque Alarcón ve poco probable que el chavismo acceda a fijar una fecha para las presidenciales antes de 2024, tampoco confía en que ofrezcan mayores garantías para dichos comicios.

«Si el retiro de las sanciones implica dar concesiones tales que ponen en peligro el control sobre el poder, obviamente, prefieren quedarse con las sanciones y con el poder, pero, si al final del día se puede negociar cierta moderación de las sanciones a partir de concesiones que no necesariamente implican la pérdida del poder, el gobierno seguramente va a estar dispuesto a considerar», asegura.

Señala que el camino hacia una transición política en Venezuela sigue siendo largo, pero cree que estas conversaciones puedan traer otro tipo de consideraciones que le permitan al país, instituciones un poco más equilibradas, pero no completamente imparciales.

Con información de VOA



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